Ir al contenido principal

Entradas

Sigue caminando

Siempre creí en mis sueños, en cómo es que las cosas “debían” ser, cómo es que después de la “a” sigue la “b”, que “después de la tempestad viene la calma”, y que 1 y 1 son 2. Un día… aparece aquella singular fachada contorneada con pinceles en diversos tonos, con sombras peculiares y destellos que me indican lo contrario. Ella, petulante, asume que las cosas nunca son como deben ser, que después de la “a” sigue la “e”; que después de la tempestad no siempre viene la calma, y que 1 y 1, también pueden ser 11. No me molesto por lo anterior, vendo mis ojos y sigo el camino que me indica mi núcleo sabiendo que nada más importa, que las particularidades deben ser ignoradas porque mi sentir es mucho más fuerte. Pasa el tiempo y la neutralidad aún no se manifiesta, la montaña rusa no cede, pues se aferra a estar en constante movimiento y mi estómago está a punto de colapsar; quizás no fui lo suficientemente precavida para evitar el mareo que causa tal ajetreo. ...

El diario de una gelatina

Existe un hombre de cierta edad que vive felizmente en una casa estilo francés en una linda colonia un tanto antigua, de singulares avenidas, y repleta de frondosos y coloridos árboles.  Últimamente ha tomado un gusto muy particular por crear, nocturnamente, ya sea de forma manual o utilizando algunos de los muchos instrumentos de cocina que se encuentran muy a su disposición, coloridas, radiantes y circulares preparaciones sólidas, saborizadas y coloreadas con aromas e ingredientes diversos que salen de una pequeña cajita y a su vez, de un pequeño empaque cuadrado de papel. Tranquilamente le cuenta a su compañera cuando tiene intenciones de comenzar con sus preparativos, en ocasiones, sin decir nada, simplemente se dirige hasta la cocina y se pone manos a la obra, el sonido de la batidora lo delata, entonces ella se percata de lo sucedido en la planta baja de aquella casa y piensa: ¿ahora de qué sabor la irá a preparar? ya que en la alacena se guardan gran cantidad d...

Quiero ser un copión.

Hay personas a las que no les gusta que las etiqueten como "copionas", pues, vivimos en un mundo en donde todos queremos ser originales, imponer; ser copiados más no copiones. ¿Saben? ojalá todos fuéramos unos copiones, sí, unos completos copiones. Pero de personas admirables, de personas que han aportado con sus actitudes y acciones, más valor a nuestro mundo y a nuestra sociedad. Qué increíble sería que alguien te dijera que eres un copión de tu amigo al que le gusta hacer caridad, o que eres un copión de la persona que sigues en Instagram que se come los libros con el objetivo de cada día saber más, copión del desconocido que ayudó a una anciana a cruzar la calle, copión de la amiga que disfruta de hacer ejercicio, copión de todas aquellas personas que buscan a diario enriquecer su persona, su vida y la de los demás con cosas positivas, ojalá de verdad, todos llegáramos a serlo, porque definitivamente este mundo, sería otro. 

Tiempo

A través de mi vida, he sido capaz de mirar con otros ojos lo que antes miraba casi de forma fugaz, sin darle la importancia que se merece, sin darme cuenta verdaderamente, el precio incalculable de algo intangible, pero en sumo grado valioso, algo que en un abrir y cerrar de ojos, se escapa de a momentos, para nunca más volver: el tiempo. Los segundos, tal vez, para muchos, son nada, son un puñado de diminutos instantes que, no tienen ningún significado, ningún propósito, y bueno… ¿qué más da? arrojarlos por el borde de lo perdido e insignificante, cuando en nuestro diminuto existir tenemos falsamente la certeza de que, en lo futuro, contaremos con muchos más; quizás tengas esa maravillosa buena fortuna, quizás no. El tiempo desenvuelto en momentos… segundos en los cuales podemos sentir como nuestra, la risa inundada de felicidad de nuestros hijos, las largas platicas con amigos que nos reintegran al camino, el maravilloso tiempo bebiendo una taza de café con nuestros...

El día de los abuelos

Los abuelos, son esas personas a las que incansablemente, abrazas desde tu lado más vulnerable y pueril, no importa la edad que tengas, no importa cuánto tiempo haya pasado entre la primera vez que sentiste su abrazo; porque seguramente, ese abrazo, siempre, siempre, estará cargado del calor y afecto incondicional como aquella primera vez. Los abuelos, son esas personas a las que sin importar el transcurrir del tiempo, miraremos con aquellos ojos inocentes, recordando que más de alguna vez, nos salvaron de los regaños paternos por haber cometido cierta travesura, por los cientos de mimos y sorpresas que nos regalan cada vez que nos abren la puerta de su casa y de su corazón, y por sobre todas las cosas, por la entrega, amor, esmero y dedicación que nos regalan sin pedir nada a cambio. Definitivamente, y sin lugar a dudas, los abuelos son ángeles que iluminan nuestro camino, el amor convertido en materia, uno de los regalos más grandes que un ser humano tiene oportunidad de ...

Crecer

Una vez, estuve frente al vacío más grande que mi alma podía sentir y conocí a Dios. Una vez, sentí que debía renunciar y conocí a la Perseverancia. Una vez, miré al niño que no tenía nada en sus manos y conocí a la Generosidad. Una vez, descubrí que los demás también tienen el derecho a sentir y conocí a la Comprensión. Una vez, entendí que hay cosas que toman su tiempo y conocí a la Paciencia. Una vez, acepté que los errores existen y conocí a la Tolerancia. Una vez, entendí que no puedo controlarlo todo y conocí a la Confianza. Una vez, cierta persona me extendió su mano en señal de apoyo y conocí a el Amor. Una vez, aprendí que el resentimiento solo dañaba a mi corazón y conocí a el Perdón. Una vez, recibí el apoyo de alguien y conocí a el Agradecimiento. Una vez, entendí que todo en la vida tiene solución y conocí a la Resiliencia.  Estoy trabajando por conocerlos a todos cada día más. Sigo aprendiendo...

Sin título

A veces, es difícil identificar los sentimientos guardados muy en el fondo del baúl del corazón, sin darte cuenta, y desde sabe cuánto tiempo, has caído en un mar de confusiones, muchos de los días han perdido, particularmente, ese sabor que en tiempos pasados, te endulzaban la existencia, aparentemente tienes todo para disfrutar de una vida feliz, y de pronto descubres que te has sorprendido sonriéndole a las personas por mera educación, o lo que es peor, mostrándoles tu lado gris. Algunas de las cosas que antes te llenaban, hoy no son suficientes, y hasta el error más diminuto es suficiente para hacer estallar la bomba que llevas dentro. Aún no has descubierto el origen de tu mal, supones que es la rutina, o quizás el costal del pasado que no te habías preocupado por vaciar, no lo sabes aún, lo que sí sabes, es que ha llegado el momento de entrar en acción para retomar las riendas de tu vida y de tus sentimientos, que, durante algún tiempo te ha sido más práctico evitar; y no lo ha...