Ir al contenido principal

Crecer







Una vez, estuve frente al vacío más grande que mi alma podía sentir y conocí a Dios.


Una vez, sentí que debía renunciar y conocí a la Perseverancia.

Una vez, miré al niño que no tenía nada en sus manos y conocí a la Generosidad.

Una vez, descubrí que los demás también tienen el derecho a sentir y conocí a la Comprensión.

Una vez, entendí que hay cosas que toman su tiempo y conocí a la Paciencia.

Una vez, acepté que los errores existen y conocí a la Tolerancia.

Una vez, entendí que no puedo controlarlo todo y conocí a la Confianza.

Una vez, cierta persona me extendió su mano en señal de apoyo y conocí a el Amor.

Una vez, aprendí que el resentimiento solo dañaba a mi corazón y conocí a el Perdón.

Una vez, recibí el apoyo de alguien y conocí a el Agradecimiento.

Una vez, entendí que todo en la vida tiene solución y conocí a la Resiliencia. 


Estoy trabajando por conocerlos a todos cada día más.



Sigo aprendiendo...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo

A través de mi vida, he sido capaz de mirar con otros ojos lo que antes miraba casi de forma fugaz, sin darle la importancia que se merece, sin darme cuenta verdaderamente, el precio incalculable de algo intangible, pero en sumo grado valioso, algo que en un abrir y cerrar de ojos, se escapa de a momentos, para nunca más volver: el tiempo. Los segundos, tal vez, para muchos, son nada, son un puñado de diminutos instantes que, no tienen ningún significado, ningún propósito, y bueno… ¿qué más da? arrojarlos por el borde de lo perdido e insignificante, cuando en nuestro diminuto existir tenemos falsamente la certeza de que, en lo futuro, contaremos con muchos más; quizás tengas esa maravillosa buena fortuna, quizás no. El tiempo desenvuelto en momentos… segundos en los cuales podemos sentir como nuestra, la risa inundada de felicidad de nuestros hijos, las largas platicas con amigos que nos reintegran al camino, el maravilloso tiempo bebiendo una taza de café con nuestros...

Sigue caminando

Siempre creí en mis sueños, en cómo es que las cosas “debían” ser, cómo es que después de la “a” sigue la “b”, que “después de la tempestad viene la calma”, y que 1 y 1 son 2. Un día… aparece aquella singular fachada contorneada con pinceles en diversos tonos, con sombras peculiares y destellos que me indican lo contrario. Ella, petulante, asume que las cosas nunca son como deben ser, que después de la “a” sigue la “e”; que después de la tempestad no siempre viene la calma, y que 1 y 1, también pueden ser 11. No me molesto por lo anterior, vendo mis ojos y sigo el camino que me indica mi núcleo sabiendo que nada más importa, que las particularidades deben ser ignoradas porque mi sentir es mucho más fuerte. Pasa el tiempo y la neutralidad aún no se manifiesta, la montaña rusa no cede, pues se aferra a estar en constante movimiento y mi estómago está a punto de colapsar; quizás no fui lo suficientemente precavida para evitar el mareo que causa tal ajetreo. ...

TRES COSAS

 Abril 16, 2024. Hay tres cosas que deseo… Pienso en ti. Estoy en pausa frente a la luz roja, y mis ojos muy fijos hacia la nada conectan súbitamente con mis recuerdos, dos segundos pasan para darme cuenta que hay tres cosas que ya no puedo hacer, mi corazón se acelera y de pronto, le toca el turno a la luz verde, giro mi cabeza hacia la recta que me dirige a cualquier lugar, mientras que mi mente se quedó pausada en mis pensamientos de la luz roja.  Poco a poco, cada una de esas tres cosas, se fueron individualizando, tomaron forma, lentamente mi mente las fue acomodando en el capítulo del “no más”, volteé la mirada hacia mi lado derecho en donde estaba mi compañera de viaje y muy sutilmente y con voz tenue le dije: “tengo ganas de platicar con el abuelo y es algo que ya no podré hacer más”, ella, con toda la empatía que su pequeño ser me puede dar, me dijo: “no llores”, y sus ojos conectaron con los míos. Regresé a mi centro, sin ignorar esas tres cosas. En ocasiones, vivo m...