Abril 16, 2024.
Hay tres cosas que deseo…
Pienso en ti.
Estoy en pausa frente a la luz roja, y mis ojos muy fijos hacia la nada conectan súbitamente con mis recuerdos, dos segundos pasan para darme cuenta que hay tres cosas que ya no puedo hacer, mi corazón se acelera y de pronto, le toca el turno a la luz verde, giro mi cabeza hacia la recta que me dirige a cualquier lugar, mientras que mi mente se quedó pausada en mis pensamientos de la luz roja.
Poco a poco, cada una de esas tres cosas, se fueron individualizando, tomaron forma, lentamente mi mente las fue acomodando en el capítulo del “no más”, volteé la mirada hacia mi lado derecho en donde estaba mi compañera de viaje y muy sutilmente y con voz tenue le dije: “tengo ganas de platicar con el abuelo y es algo que ya no podré hacer más”, ella, con toda la empatía que su pequeño ser me puede dar, me dijo: “no llores”, y sus ojos conectaron con los míos.
Regresé a mi centro, sin ignorar esas tres cosas.
En ocasiones, vivo momentos de impotencia porque ya no las puedo hacer, entonces, intento regresar a mi núcleo de realidad, para seguir la vida sin ti, sin esas tres cosas.
Cada día revivo algunas de las frases que me decías porque no quiero olvidar como era el sonido de tu voz, de tu sonrisa.
Hay tres cosas que deseo: abrazarte, besarte, platicarte…
Sigo aquí, sin ti, recordando, extrañándote, sabiendo que en nuestras reuniones familiares ya no estás, tu recuerdo y anécdotas son las que nos acompañan.
Hay tres cosas que deseo, y en aquel lugar en el que ahora te encuentras, sé que me esperas, y cuando llegue el momento, esas tres cosas que Tanto deseo, se harán realidad, es por eso que hoy, te abrazo, te beso y te platico con el alma, para que cuando nos volvamos a encontrar, pueda abrazarte, besarte y platicarte frente a frente.
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