Ir al contenido principal

Tiempo




A través de mi vida, he sido capaz de mirar con otros ojos lo que antes miraba casi de forma fugaz, sin darle la importancia que se merece, sin darme cuenta verdaderamente, el precio incalculable de algo intangible, pero en sumo grado valioso, algo que en un abrir y cerrar de ojos, se escapa de a momentos, para nunca más volver: el tiempo.

Los segundos, tal vez, para muchos, son nada, son un puñado de diminutos instantes que, no tienen ningún significado, ningún propósito, y bueno… ¿qué más da? arrojarlos por el borde de lo perdido e insignificante, cuando en nuestro diminuto existir tenemos falsamente la certeza de que, en lo futuro, contaremos con muchos más; quizás tengas esa maravillosa buena fortuna, quizás no.

El tiempo desenvuelto en momentos… segundos en los cuales podemos sentir como nuestra, la risa inundada de felicidad de nuestros hijos, las largas platicas con amigos que nos reintegran al camino, el maravilloso tiempo bebiendo una taza de café con nuestros padres, momentos de recordar con nuestros hermanos, viejas historias a través de fotografías, instantes con nuestra pareja, que están llenos de magia.

Esos segundos de acción o inacción traducidos en tiempo, y que nos hacen sentir que los hicimos valer, o que simplemente, los dejamos escapar.

Vivir el tiempo, realmente vivirlo, sentirlo, hacernos conscientes de él, para que, al mirar atrás, nuestro tiempo pasado se transforme en atesorados y maravillosos recuerdos y no en afligidas y lamentables añoranzas.

¿Cuánto tiempo más nos queda para sentir que lo hicimos valer? no sabemos.

Lo que sí sabemos es que este preciso segundo de tiempo es nuestro, ¿y qué haría yo con él?

Vivirlo despierta.   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo extraordinario de lo simple

Casi todos los días muy temprano por las mañanas, antes de irme a trabajar, procuro cruzar la calle para llegar al parque que se encuentra frente a mi casa con el objetivo de pasear a mi hija en su carrito; es una rutina que no hace mucho tiempo comencé a adoptar.  En cada paseo he podido descubrir lo mucho que mi hija disfruta ese pequeño recorrido que abraza un perímetro de cuatro cuadras en donde ella observa e interactúa con su entorno y con las personas que también caminan por el parque, esas personas, en su mayoría de la tercera edad; es muy agradable ver como algunos de ellos, se han ido familiarizando con mi bebé al grado que ya hay personas que se acercan a saludarla. Hay una señora en particular que me alegra las mañanas cuando se acerca a mi hija y con ternura la comienza a piropear, sus comentarios se sienten tan naturales, espontáneos y llenos de luz, que con tanto gusto le respondo con una gran sonrisa, y justo al final de sus oraciones se despide con u...

Luciérnaga intermitente

Y dijo ella: las situaciones vividas van marcando el camino que andamos como las huellas que dejan los pies descalzos sobre la arena mojada. A cada segundo de nuestras vidas nos vamos encontrado con personas o circunstancias que nos provocan externar la parte de luz u oscuridad que se encuentra inmersa en nuestras entrañas, desde una simple respuesta o reacción no esperada hasta la suave y sutil demostración de afecto que se incrusta en la memoria. Cada día estamos expuestos a las diferentes actitudes y personalidades humanas, esas que no podemos controlar, que nos mantienen a la expectativa, que no nos corresponde maniobrar, esas que en ocasiones nos dejan pensando si recibimos lo que se esperaba haciéndonos sentir que llegamos airosos a la cima de una montaña, o que simplemente nos dejaron caer desde el último piso de un edificio muy alto en donde al momento del impacto se destruyó la magia esperada del momento, o brillamos o nos opacamos: ¡luciérnaga intermitente!. ...

Crecer

Una vez, estuve frente al vacío más grande que mi alma podía sentir y conocí a Dios. Una vez, sentí que debía renunciar y conocí a la Perseverancia. Una vez, miré al niño que no tenía nada en sus manos y conocí a la Generosidad. Una vez, descubrí que los demás también tienen el derecho a sentir y conocí a la Comprensión. Una vez, entendí que hay cosas que toman su tiempo y conocí a la Paciencia. Una vez, acepté que los errores existen y conocí a la Tolerancia. Una vez, entendí que no puedo controlarlo todo y conocí a la Confianza. Una vez, cierta persona me extendió su mano en señal de apoyo y conocí a el Amor. Una vez, aprendí que el resentimiento solo dañaba a mi corazón y conocí a el Perdón. Una vez, recibí el apoyo de alguien y conocí a el Agradecimiento. Una vez, entendí que todo en la vida tiene solución y conocí a la Resiliencia.  Estoy trabajando por conocerlos a todos cada día más. Sigo aprendiendo...