Ir al contenido principal

Entradas

Una hamaca más tres

A Dios gracias para escribir solo necesito mi mente y un lienzo donde plasmar, así pues, puedo escribir donde sea, cuando sea y a la hora que sea. Porque mi inspiración, no conoce de lugares, ni de horas, ni de tiempos...  Noches mágicas como esta necesita el corazón, y es que no existen los límites mientras el deseo florezca de entre lo perdido. ... Y tan solo la voluntad de tres para crear  recuerdos para siempre bajo las palabras de una conversación usual que alimenta la morada, y las sonrisas repentinas que amenizan el momento inundadas de espontaneidad, el sonido de las aguas cayendo al compás de los pensamientos sumergidos de alegría, y es que tan solo ese sonido y una hamaca más tres, son los ingredientes perfectos para la mejor de las preparaciones, porque hacía tiempo que tres no resultaba uno, porque hacía tiempo que el disfrute del momento no era tan real, y las risas de las almas no tocaban las entrañas, porque hacía tiempo que el tiempo no lo valía....

Maestra de vida

Cuando niña soñaba con ser muchas cosas, todas las profesiones del mundo pasaban por mi mente, un día quería ser una cosa, al otro día quería ser otra, jugar a interpretar personajes era uno de mis pasatiempos favoritos, quizás muchas mujeres lo hacían también, cuando somos niñas no hay límites, podemos ser cualquier cosa, incluso lo inimaginable.  Hace pocos días, mientras estábamos mi hija y yo en la iglesia, me puse en cuclillas simplemente para estar a su altura y motivarla a hacer lo que otros niños estaban haciendo: bailar; yo esperaba que al verme pequeña como ella se llenara de confianza y se pusiera a bailar como todos los demás niños, pero contrario a lo que esperaba, ella espontáneamente se puso en cuclillas también; no copió lo que los otros niños hacían sino lo que yo hacía, inmediatamente aterrizaron en mi cabeza los recuerdos de mi niñez cuando jugaba a ser maestra sin llegar a pensar que hoy por hoy en mi vida adulta lo sería y no precisamente de profesión...

Cosas para reflexionar

Existen ciertas cosas de la vida que nos mueven, que logran reencontrar la sensibilidad del corazón que a veces se pierde en un mundo cotidiano de inconsciencia. Cuántas veces hemos terminado el día sin darnos cuenta que automáticamente le dimos vuelta a la página para pasar al siguiente sin por lo menos haber sentido el viento matutino tocándonos la cara, cuántas veces hemos dejado de mirar a un costado para simplemente ir de frente con la vista bien fija en lo habitual, cuántos días hemos dejado pasar sin hacer eso tan pequeño que nos alegra por unos segundos el corazón: mirar un vídeo, escuchar una canción, leer una frase, abrazar un recuerdo, sentir una sonrisa, observar una puesta de sol, leer un poema, escuchar un testimonio, dar un abrazo, admirar un paisaje... ¿Cuántas veces hemos dejado de hacer cosas que nos llevan a la reflexión?. Reflexionar debería ser tan vital como el aire que respiramos, reflexionar para purificar el alma y restablecer los sentidos, recordar qu...

Regalos cotidianos

Esta vez he querido escribir sobre algo quizás de la vida cotidiana pero, no por eso con menos importancia. No hace mucho que mi hija entró a una nueva guardería, y como toda buena madre, muy nerviosa por el primer día; sentía la angustia de que mi niña no se adaptase a esta nueva etapa. Si se preguntan que ha pasado con ella, todo bien, ahí va habituándose poquito a poquito.  Pero bueno, no es ese el tema central sino únicamente la introducción... Desde hace días ha llamado mucho mi atención el observar las reacciones de cada mamá o papá al recoger a sus hijos después de la jornada, y es que todos logran transmitir sus emociones a los demás que esperamos por los nuestros, cada rostro refleja el amor y la felicidad provocada por ver, casi al final del día, y después de muchas horas de ausencia, la carita feliz y emocionada de cada uno de los bebés o los niños (as) al ver a sus padres, poder mirar eso para mí es un regalo, ya que como en líneas anteriores lo dije,...

Años...

Ha pasado el tiempo y el espejo refleja una silueta distinta... Los años han transcurrido y mi piel ya no es la misma, ahora lleva consigo los dobleces que me han transformado en mejor. Mis cabellos han cambiado su color y textura, ahora, muchos son del color de la luna, pero como ella... brillan cuando agito mi cabeza. Mis piernas antes firmes ahora están repletas de experiencias por el camino recorrido; y mis manos son la muestra radiante de mis logros más deseados. A mi vientre lo recuerdo como la más perfecta de las planicies, pero ahora... carga el rastro de lo más maravilloso que he podido ofrecer como mujer: una nueva vida. Mis caderas ahora estiban los kilos de sabor regalados a mi paladar y mi entrecejo destila líneas de felicidad. Qué mas da si por mi cuerpo han pasado dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete décadas, si he vivido una vida extraordinariamente plena, llena de experiencias y agasajos que me han llenado el espíritu de luz, qué mas da si mi cuerpo se sig...

Hoy me decidí a pasarlo bien

Espontáneamente he sentido ganas de comer un chocolate y lo he hecho. De beber café… Quise escribir unas líneas y no dudé ni por un segundo en tomar lápiz y papel. Hoy me decidí a cruzar palabra con cualquier persona que me encontrase en el camino. Solo por hoy me apeteció salir a caminar hacia un lugar desconocido, dejar rastro de mis huellas, explorar lo incierto. Hoy sentí la necesidad de escuchar canciones que hacía mucho tiempo no tocaban mis oídos, y heme aquí: bailando y cantando. Solo por hoy mis piernas necesitan intentar algo nuevo, y mi mente… descubrir; cualquier cosa. Hoy quise probar un nuevo color en mis labios, usar una falda nueva. Hoy mi cerebro inquieto no ha parado de imaginar… No siempre ansío estar en movimiento, hay días que soy un bulto, echado, así… quieto. Pero es que hoy…  Hoy no es ese día.

Miedo

Te miro y tengo miedo, tú eres tú, y yo soy parte de ti. Te miro y la zozobra se impregna, te miro y tengo miedo, de ti, de mi. De pisar tu camino, de mirar con tus ojos, de sentir con tus manos, de escuchar con tus oídos. Tengo miedo de andar tu sendero, aquel que sin buscarlo, sin darme cuenta, mis pies pudieran tocar. Tengo miedo de ser lo que no quiero, de ser tú ahora, no antes, no después. Quisiera ayudarte, no quiero que seas tú, el de hoy. regresa, por favor, regresa. Tengo miedo, mucho miedo, de mirar el mismo espejo al que hoy miras.