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Una hamaca más tres

A Dios gracias para escribir solo necesito mi mente y un lienzo donde plasmar, así pues, puedo escribir donde sea, cuando sea y a la hora que sea.

Porque mi inspiración, no conoce de lugares, ni de horas, ni de tiempos... 

Noches mágicas como esta necesita el corazón, y es que no existen los límites mientras el deseo florezca de entre lo perdido.

... Y tan solo la voluntad de tres para crear  recuerdos para siempre bajo las palabras de una conversación usual que alimenta la morada, y las sonrisas repentinas que amenizan el momento inundadas de espontaneidad, el sonido de las aguas cayendo al compás de los pensamientos sumergidos de alegría, y es que tan solo ese sonido y una hamaca más tres, son los ingredientes perfectos para la mejor de las preparaciones, porque hacía tiempo que tres no resultaba uno, porque hacía tiempo que el disfrute del momento no era tan real, y las risas de las almas no tocaban las entrañas, porque hacía tiempo que el tiempo no lo valía.

... Y es que esta noche, el pensamiento descubría, que aquella unión sonora entre los cuerpos ligados bajo la luz de la noche son el resultado perfecto de la mejor de las ocasiones. 

Noches mágicas como esta necesita el corazón, paz y quietud, amor fluido envuelto de caricias que vibran, que sienten, que abrazan.

Noches mágicas como esta necesita el corazón, y no es grande la petición, tan solo la unión del momento entre personas que posan sobre hilos de ilusión. 


Noches mágicas como esta necesita el corazón, y una hamaca más tres necesito yo. 

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