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Hay días en mis días...




Hay días en mis días que a tu lado soy feliz.
Hay días en mis días que me pregunto por qué decidí estar.

Hay días en mis días que tus detalles hacen brillar mi corazón.
Hay días en mis días que tu indiferencia incita mi indiferencia.

Hay días en mis días que te miro a los ojos y comprendo que mi mejor elección has sido tú.
Hay días en mis días que irritas mi paz.

Hay días en mis días que descubro que tus caricias son el alimento que mi alma necesita.
Hay días en mis días que tu conducta sofoca mi deseo por seguir.

Hay días en mis días que tu presencia es lo único que necesito.
Hay días en mis días que tu ausencia despierta la ira guardada en mi interior.

Hay días en mis días que te amo hasta morir.
Hay días en mis días que te odio sin fingir.

Hay días en mis días que alabo tu existencia.
Hay días en mis días que detesto lo que alabo.

Hay días en mis días que reafirmo las vivencias que nos unen.
Hay días en mis días que sostengo que no hay más.

Hay días en mis días que sustento tus ideas.
Hay días en mis días que no entiendo tu pensar.

Y así, entre la luz de lo deseado y la oscuridad de la aceptación del otro; he descubierto que en la unión de la vida de dos, no habrá perfección, no existirá en todo momento el triunfo de nuestra propia voluntad, se habrá de admitir al otro sin reservas, sin expectativas, sin aprisionar, sin exterminar el respeto, y sobre todo, sin olvidar la individualidad  que nos distingue sobre el lazo que nos une, y que no siempre estarán presentes los momentos perfectos, sino que, las garras de las diferencias, de vez en cuando, acecharán el jardín de la felicidad mutua, y será en ese momento, cuando el amor se manifieste de entre las espinas de las dificultades y el fango de la disconformidad.

Hay días en mis días que lo vuelvo a pensar, y sin duda, hay días en mis días, que el destello de lo que tenemos, de lo que somos y lo vivido, me hacen aseverar que contigo, hoy y siempre, es con quien quiero estar.

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