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¡Qué viva la vida!


Una nueva vida está por llegar
sin cesar, el vientre crece y crece
a puños, distintas emociones nos invaden nuestros cuerpos hormonales
pero, ¿cómo no sentirlas? si la grandeza de procrear lleva de la mano lo suyo.

Los días transcurren, cada vez más cerca del glorioso final
ese final que todas esperamos ansiosamente ilusionadas, 
expectantes, un tanto temerosas, y sin duda, felices.

Bienaventuradas las mujeres que podemos sentir a ese pequeño y extraordinario ser
aquel que demuestra con pataditas y movimientos su existencia, su fuerza, su amor, su vida
aquel que sin dudarlo nos eligió con gran sonrisa para llamarnos mamá.

Nueve meses de sentir dos corazones en un mismo cuerpo 
nueve meses de estar conectadas con alguien como jamás lo estaremos con nadie más 
nueve meses de la espera más larga y a la vez inquietante que una mujer pueda experimentar
nueve meses de emociones diversas e incontenibles.

¡El milagro de la vida!: maravilloso, único, mágico, divino.
acontecimiento que nos llena el alma, que nos dota de garra, que nos invade de amor
la espera de un nuevo comienzo lleno de historias que contar.

Llenas de júbilo podemos gritar a todo pulmón: ¡soy afortunada!

¡Que viva la vida!

¡Que viva el ser madre!.

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