Ir al contenido principal

Infinitamente niña



Hace ya algunos años que he compartido mi vida contigo y te quiero pedir perdón si es que por no ser la misma a la que conociste te ha causado conflicto.

He vivido, por eso es que me he transformado, tal vez te agrade el cambio, tal vez no, habrá cosas en mí que comprendas, habrá otras que no.

He luchado por ser diferente, auténtica, espontánea, única, yo misma; con los defectos que me caracterizan y las virtudes que me llenan.

Hemos vivido un sin fin de locuras, de la mayoría he aprendido, unas han dolido, otras me han hecho muy dichosa y otras, sin duda, han sido inolvidables.

Sé que a veces soy difícil de entender y ¿sabes?, no te culpo, soy especial, porque soy imperfecta, soy humana.

Te pido por favor que no me juzgues, pues mis errores han contribuido para ser lo que ahora soy y sé que tú lo entiendes.

Perdona si es que a veces no te presto demasiada atención, pero es que con el paso de los años he llegado a enfocarme también en otras cosas, no te sientas excluida, pero tampoco te conformes si no te parece.

Cuando tengas que llamar mi atención ¡hazlo! prometo no enfurecer, porque definitivamente no soportaría perderte.

Eres fundamental en mi existir, eres quien me dice que la vida no siempre se debe tomar tan en serio, que nunca debemos dejar de disfrutar cada momento, por insignificante y pequeño que parezca.

Ahora que miro la vida desde otro ángulo, aprecio que sigas ahí, conmigo, observando cada paso, cada día, cada cambio.

A ti mi querida niña, agradezco que aún brilles dentro de mí, que no te marches, que por más que yo me empeñe en crecer, tú no te des por vencida con tu existencia, con tu luz, con tu magia …


                           A ti mi querida niña, ¡Gracias!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo extraordinario de lo simple

Casi todos los días muy temprano por las mañanas, antes de irme a trabajar, procuro cruzar la calle para llegar al parque que se encuentra frente a mi casa con el objetivo de pasear a mi hija en su carrito; es una rutina que no hace mucho tiempo comencé a adoptar.  En cada paseo he podido descubrir lo mucho que mi hija disfruta ese pequeño recorrido que abraza un perímetro de cuatro cuadras en donde ella observa e interactúa con su entorno y con las personas que también caminan por el parque, esas personas, en su mayoría de la tercera edad; es muy agradable ver como algunos de ellos, se han ido familiarizando con mi bebé al grado que ya hay personas que se acercan a saludarla. Hay una señora en particular que me alegra las mañanas cuando se acerca a mi hija y con ternura la comienza a piropear, sus comentarios se sienten tan naturales, espontáneos y llenos de luz, que con tanto gusto le respondo con una gran sonrisa, y justo al final de sus oraciones se despide con u...

La mujer de Andrés

Hace ya varios años que llegó Andrés a mi vida, y debo aceptar que desde que lo conocí mi existencia no ha vuelto a ser la misma, no podría explicarles a ciencia cierta lo que significa para mí, pues lo que me hace sentir nunca es lo mismo y casi siempre son sensaciones un tanto negativas, algunas veces me hace sentir ira, dolor; otras veces me hace sentir nostalgia, muchas otras me hace sentir tristeza, cantidad de veces me ha hecho sentir incomprendida, y así podría irme con muchos otros sentimientos que me provoca; pero entonces se preguntarán ¿por qué sigo manteniendo una relación con él si es tan revoltoso?, pero es que Andrés ya es parte de mi vida, somos casi uno mismo, desde hace mucho tiempo así lo he sentido, y la verdad, siendo sincera, no creo poder dejarlo, por lo menos, no por ahora, lo necesito porque soy mujer, así de simple. ¿Pero saben qué es lo más curioso de todo?, que Andrés únicamente me visita una vez al mes. ¿Cómo es que logra  hacer tanto conmigo...

Los amigos que se van

Bien dice el refrán: "Nada es para siempre". Y el tema de las amistades es un tema que no se queda atrás. A cuantos de los que me leen no les ha pasado que a su vida llegan personas que comienzan como simples conocidos, después de un tiempo se convierten en grandes amigos y luego, quizás, en familia. Lo compartes casi todo, forman parte de tu vida íntima, de tus experiencias que no a cualquiera invitarías, es decir; les entregas tu confianza y cariño, y un día, sin más, esa persona que ya era parte de tu vida, simplemente decide tomar otro camino ya no tan parecido al tuyo, decide formar, crear y vivir algo más, decide alejarse. Entonces, volteas a revisar tu pasado con esa persona, tus vivencias, reflexionas sobre los últimos días en donde todo parecía normal, y es ahí cuando te preguntas ¿qué paso?, qué fue lo que sucedió para que esa persona tomara tal elección, y tu mente comienza a volar hacia miles de posibilidades que quizás hayan sido el motivo.  Pasado el t...