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¡Qué viva la vida!

Una nueva vida está por llegar sin cesar, el vientre crece y crece a puños, distintas emociones nos invaden nuestros cuerpos hormonales pero, ¿cómo no sentirlas? si la grandeza de procrear lleva de la mano lo suyo. Los días transcurren, cada vez más cerca del glorioso final ese final que todas esperamos ansiosamente ilusionadas,  expectantes, un tanto temerosas, y sin duda, felices. Bienaventuradas las mujeres que podemos sentir a ese pequeño y extraordinario ser aquel que demuestra con pataditas y movimientos su existencia, su fuerza, su amor, su vida aquel que sin dudarlo nos eligió con gran sonrisa para llamarnos mamá. Nueve meses de sentir dos corazones en un mismo cuerpo  nueve meses de estar conectadas con alguien como jamás lo estaremos con nadie más  nueve meses de la espera más larga y a la vez inquietante que una mujer pueda experimentar nueve meses de emociones diversas e incontenibles. ¡El milagro de la vida!: maravilloso...

Gracias

Intempestivamente me abordó un pensamiento... ¿De qué estoy hecha si no es de defectos y virtudes?, y es que esos defectos y virtudes vienen de raíces echadas desde la personalidad de dos seres completamente diferentes, que unidos o por caminos separados, marcan inevitablemente nuestras vidas. Se preguntarán a quién me refiero cuando digo "dos seres" y no podría referirme a nadie más sino a mis padres. Ocasionalmente los hijos nos encaprichamos en reconocer sólo lo adverso que nuestros progenitores nos han incrustado pero ¿acaso no somos todos los humanos que habitamos este mundo seres de aprendizaje? seres que con el tiempo y las vivencias vamos forjando nuestra sabiduría, nuestra inteligencia, nuestra esencia, y no por eso se nos educa con menos amor, con menos ímpetu, con menos ahínco. Con estas letras no me voy a ensañar en las negativas, solamente expresaré  mi gratitud hacía su labor, y es por eso que desde lo más profundo de mis sentimientos les quiero agr...

Hola, me llamo…

Y ahí íbamos toda la familia con la ilusión y la emoción de por fin descubrir si mi bebé será un niño o una niña. Yo, nerviosa como una niña de primaria a la que le iban a dar sus calificaciones, los demás, en la sala de espera del consultorio esperando a que el médico saliera y dijera la tan esperada frase: "pueden pasar", y de repente, lo hace. En ese momento me sentí más nerviosa y más emocionada que hacía 5 minutos: mi cuerpo se estremecía. Pasé primero yo sola para la usual consulta de chequeo, aunque esta vez yo sabía que iba por algo más que eso, sabía que ese día finalmente a mi bebé comenzaríamos a llamarle por su nombre. ¡Qué gran felicidad!. Pasaron los minutos, preguntas y respuestas iban, preguntas y respuestas venían, hasta que por fin, ¡la revisión había terminado!, ahora, el gran momento, me dirigí a la puerta para informarle a mi familia que ya podían pasar y ahí iban todos, cada uno expresando sus emociones de forma tan especial y única, con...

A la mitad del camino

Justo hoy se cumplen 20 semanas de andar este hermoso camino donde su único final será que un pequeño ser indefenso me convertirá en mamá. Cada vez se acerca más el día en donde por fin podré conocer a mi pequeño retoño, ese pedacito de cielo creado de puro amor. Es fascinante la maravilla y la grandeza que una mujer puede experimentar al sentir el milagro de la vida creciendo dentro su vientre, mi corazón está repleto de amor porque Dios me ha dado la oportunidad de poder vivir gracias a mi pequeñ@ este proceso tan exacto, perfecto y mágico. Me siento ansiosa por saber su sexo, cuento los días para mi próximo ultra sonido y por fin llamarle por su nombre, la mayoría de las personas dicen que será una hermosa niña, de hecho hay quienes ya le llaman Ivana. Yo le he soñado dos veces, la primera vez vi claramente una carita de tez blanca con mejillas rosadas, cabello claro y ondulado, ojos azules, le vi tan sonriente, era igual a un querubín, ¡un pequeño y tierno niño...

Luciérnaga intermitente

Y dijo ella: las situaciones vividas van marcando el camino que andamos como las huellas que dejan los pies descalzos sobre la arena mojada. A cada segundo de nuestras vidas nos vamos encontrado con personas o circunstancias que nos provocan externar la parte de luz u oscuridad que se encuentra inmersa en nuestras entrañas, desde una simple respuesta o reacción no esperada hasta la suave y sutil demostración de afecto que se incrusta en la memoria. Cada día estamos expuestos a las diferentes actitudes y personalidades humanas, esas que no podemos controlar, que nos mantienen a la expectativa, que no nos corresponde maniobrar, esas que en ocasiones nos dejan pensando si recibimos lo que se esperaba haciéndonos sentir que llegamos airosos a la cima de una montaña, o que simplemente nos dejaron caer desde el último piso de un edificio muy alto en donde al momento del impacto se destruyó la magia esperada del momento, o brillamos o nos opacamos: ¡luciérnaga intermitente!. ...