Ir al contenido principal

Cuando la tierra se paró

Cuando la tierra se paró, no hubo forma humana entre sus mares, sintió el regocijo de la quietud, siempre caminando entre sus propios aires de claridad absoluta sin rastro de aquel mal que por tanto tiempo la había acechado.

Cuando la tierra se paró, no dio tregua a la multitud para decidir, pues, tenían ahí, frente a sus ojos, la única alternativa.

Cuando la tierra se paró, miraste por primera vez la claridad de los ojos que por mucho tiempo ya te habían mirado a ti, sujetaste el dolor de lo necesario como lo que siempre fue: algo importante; y a la vez, abrazaste con más ahínco lo que siempre habías tenido.

Cuando la tierra se paró, deseaste, deseaste mucho, deseaste todo y a la vez nada, imaginaste el futuro como un incierto que, aún y con la posibilidad de tocarlo, se te escapaba de las manos rápidamente.

Cuando la tierra se paró, quizás, solo quizás, volviste a nacer.

LMM

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo extraordinario de lo simple

Casi todos los días muy temprano por las mañanas, antes de irme a trabajar, procuro cruzar la calle para llegar al parque que se encuentra frente a mi casa con el objetivo de pasear a mi hija en su carrito; es una rutina que no hace mucho tiempo comencé a adoptar.  En cada paseo he podido descubrir lo mucho que mi hija disfruta ese pequeño recorrido que abraza un perímetro de cuatro cuadras en donde ella observa e interactúa con su entorno y con las personas que también caminan por el parque, esas personas, en su mayoría de la tercera edad; es muy agradable ver como algunos de ellos, se han ido familiarizando con mi bebé al grado que ya hay personas que se acercan a saludarla. Hay una señora en particular que me alegra las mañanas cuando se acerca a mi hija y con ternura la comienza a piropear, sus comentarios se sienten tan naturales, espontáneos y llenos de luz, que con tanto gusto le respondo con una gran sonrisa, y justo al final de sus oraciones se despide con u...

La mujer de Andrés

Hace ya varios años que llegó Andrés a mi vida, y debo aceptar que desde que lo conocí mi existencia no ha vuelto a ser la misma, no podría explicarles a ciencia cierta lo que significa para mí, pues lo que me hace sentir nunca es lo mismo y casi siempre son sensaciones un tanto negativas, algunas veces me hace sentir ira, dolor; otras veces me hace sentir nostalgia, muchas otras me hace sentir tristeza, cantidad de veces me ha hecho sentir incomprendida, y así podría irme con muchos otros sentimientos que me provoca; pero entonces se preguntarán ¿por qué sigo manteniendo una relación con él si es tan revoltoso?, pero es que Andrés ya es parte de mi vida, somos casi uno mismo, desde hace mucho tiempo así lo he sentido, y la verdad, siendo sincera, no creo poder dejarlo, por lo menos, no por ahora, lo necesito porque soy mujer, así de simple. ¿Pero saben qué es lo más curioso de todo?, que Andrés únicamente me visita una vez al mes. ¿Cómo es que logra  hacer tanto conmigo...

Los amigos que se van

Bien dice el refrán: "Nada es para siempre". Y el tema de las amistades es un tema que no se queda atrás. A cuantos de los que me leen no les ha pasado que a su vida llegan personas que comienzan como simples conocidos, después de un tiempo se convierten en grandes amigos y luego, quizás, en familia. Lo compartes casi todo, forman parte de tu vida íntima, de tus experiencias que no a cualquiera invitarías, es decir; les entregas tu confianza y cariño, y un día, sin más, esa persona que ya era parte de tu vida, simplemente decide tomar otro camino ya no tan parecido al tuyo, decide formar, crear y vivir algo más, decide alejarse. Entonces, volteas a revisar tu pasado con esa persona, tus vivencias, reflexionas sobre los últimos días en donde todo parecía normal, y es ahí cuando te preguntas ¿qué paso?, qué fue lo que sucedió para que esa persona tomara tal elección, y tu mente comienza a volar hacia miles de posibilidades que quizás hayan sido el motivo.  Pasado el t...