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Mostrando entradas de septiembre, 2018

Una hamaca más tres

A Dios gracias para escribir solo necesito mi mente y un lienzo donde plasmar, así pues, puedo escribir donde sea, cuando sea y a la hora que sea. Porque mi inspiración, no conoce de lugares, ni de horas, ni de tiempos...  Noches mágicas como esta necesita el corazón, y es que no existen los límites mientras el deseo florezca de entre lo perdido. ... Y tan solo la voluntad de tres para crear  recuerdos para siempre bajo las palabras de una conversación usual que alimenta la morada, y las sonrisas repentinas que amenizan el momento inundadas de espontaneidad, el sonido de las aguas cayendo al compás de los pensamientos sumergidos de alegría, y es que tan solo ese sonido y una hamaca más tres, son los ingredientes perfectos para la mejor de las preparaciones, porque hacía tiempo que tres no resultaba uno, porque hacía tiempo que el disfrute del momento no era tan real, y las risas de las almas no tocaban las entrañas, porque hacía tiempo que el tiempo no lo valía....

Maestra de vida

Cuando niña soñaba con ser muchas cosas, todas las profesiones del mundo pasaban por mi mente, un día quería ser una cosa, al otro día quería ser otra, jugar a interpretar personajes era uno de mis pasatiempos favoritos, quizás muchas mujeres lo hacían también, cuando somos niñas no hay límites, podemos ser cualquier cosa, incluso lo inimaginable.  Hace pocos días, mientras estábamos mi hija y yo en la iglesia, me puse en cuclillas simplemente para estar a su altura y motivarla a hacer lo que otros niños estaban haciendo: bailar; yo esperaba que al verme pequeña como ella se llenara de confianza y se pusiera a bailar como todos los demás niños, pero contrario a lo que esperaba, ella espontáneamente se puso en cuclillas también; no copió lo que los otros niños hacían sino lo que yo hacía, inmediatamente aterrizaron en mi cabeza los recuerdos de mi niñez cuando jugaba a ser maestra sin llegar a pensar que hoy por hoy en mi vida adulta lo sería y no precisamente de profesión...

Cosas para reflexionar

Existen ciertas cosas de la vida que nos mueven, que logran reencontrar la sensibilidad del corazón que a veces se pierde en un mundo cotidiano de inconsciencia. Cuántas veces hemos terminado el día sin darnos cuenta que automáticamente le dimos vuelta a la página para pasar al siguiente sin por lo menos haber sentido el viento matutino tocándonos la cara, cuántas veces hemos dejado de mirar a un costado para simplemente ir de frente con la vista bien fija en lo habitual, cuántos días hemos dejado pasar sin hacer eso tan pequeño que nos alegra por unos segundos el corazón: mirar un vídeo, escuchar una canción, leer una frase, abrazar un recuerdo, sentir una sonrisa, observar una puesta de sol, leer un poema, escuchar un testimonio, dar un abrazo, admirar un paisaje... ¿Cuántas veces hemos dejado de hacer cosas que nos llevan a la reflexión?. Reflexionar debería ser tan vital como el aire que respiramos, reflexionar para purificar el alma y restablecer los sentidos, recordar qu...