Ir al contenido principal

Querida amiga

Querida amiga:

Ha llegado el momento que con tanto fervor habías esperado, ahora puedes palpar la suave piel, oler el dulce aroma y mirar el tierno cuerpo del pequeño bebé concebido con total amor hace nueve meses, ahora sabrás la dicha y el gozo provocado por ese pequeño ser cuando por primera vez te llame: mamá, sentirás cada uno de sus llantos y sonrisas como tuyas, pues no me dejaras mentir, que un hijo es y será siempre una extensión que va directo al corazón de una mujer.

Notarás la diferencia en tus rutinas, en tus tiempos, en tu vida cotidiana y habrá veces en que te sentirás agotada y abrumada pues ser madre es la tarea que no lleva una guía acompañada, pero créeme cuando te digo que al ver dormir a tu angelito sabrás que no hay nada mejor en este mundo que estar con él.

Abrazarlo y besarlo serán tus pasatiempos favoritos y cuando con sus pequeños labios te sonría sentirás qué tan fuerte puede vibrar tu corazón.

Hoy, justo hoy, comienzas, y te lo aseguro, la mejor etapa de tu vida, y ¿sabes? sé que lo disfrutarás con cada centímetro de tu piel, con cada palpitar de tu corazón, con cada aliento profundo y a cada paso que des, porque en la vida siempre habrá otros momentos felices, otras personas que amemos, otros motivos por vivir pero nunca, nunca, nada ni nadie podrán provocar en tu corazón lo que tu hijo provocará, él es y será siempre la persona que vino a transformar a la mujer que hasta hoy fuiste y sabrás lo que es amar a alguien más que a ti misma.

Querida amiga: sé que lo harás excelente y él también lo sabe porque no pudo haberle tocado mejor madre que tú, porque él te eligió y porque simple y sencillamente tú... ERES PERFECTA PARA ÉL.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Lo extraordinario de lo simple

Casi todos los días muy temprano por las mañanas, antes de irme a trabajar, procuro cruzar la calle para llegar al parque que se encuentra frente a mi casa con el objetivo de pasear a mi hija en su carrito; es una rutina que no hace mucho tiempo comencé a adoptar.  En cada paseo he podido descubrir lo mucho que mi hija disfruta ese pequeño recorrido que abraza un perímetro de cuatro cuadras en donde ella observa e interactúa con su entorno y con las personas que también caminan por el parque, esas personas, en su mayoría de la tercera edad; es muy agradable ver como algunos de ellos, se han ido familiarizando con mi bebé al grado que ya hay personas que se acercan a saludarla. Hay una señora en particular que me alegra las mañanas cuando se acerca a mi hija y con ternura la comienza a piropear, sus comentarios se sienten tan naturales, espontáneos y llenos de luz, que con tanto gusto le respondo con una gran sonrisa, y justo al final de sus oraciones se despide con u...

Víspera singular

Estamos atravesando el penúltimo mes del año y como es costumbre ya se empieza a sentir la agitación de las fiestas decembrinas entre la multitud de las almas. Luces, árboles, decoraciones de todo tipo, envolturas, regalos y todo lo que simbolice la Víspera Navideña se nos presenta frente a los ojos. Para muchos esta temporada es tan ordinaria como las anteriores pero para mí... para mí es especial y única como el regalo debajo del árbol que con abundante alegría abrimos por vez primera el día después de la Noche Buena y la única y poderosa razón de mi sentir tiene nombre, apellidos y once meses de edad, y es que a través de sus ojos pizpiretos, sus emociones repentinas y su dulce ingeniudad he podido mirar el ajetreo navideño desde la niña que alguna vez fui, esas luces, árboles y decoraciones tienen un brillo particular; es como si fueran un conector que va directo al corazón y emociones de mi hija; he sido testigo de la magia que en ella produce el observar una simple serie de luces...

Hola, me llamo…

Y ahí íbamos toda la familia con la ilusión y la emoción de por fin descubrir si mi bebé será un niño o una niña. Yo, nerviosa como una niña de primaria a la que le iban a dar sus calificaciones, los demás, en la sala de espera del consultorio esperando a que el médico saliera y dijera la tan esperada frase: "pueden pasar", y de repente, lo hace. En ese momento me sentí más nerviosa y más emocionada que hacía 5 minutos: mi cuerpo se estremecía. Pasé primero yo sola para la usual consulta de chequeo, aunque esta vez yo sabía que iba por algo más que eso, sabía que ese día finalmente a mi bebé comenzaríamos a llamarle por su nombre. ¡Qué gran felicidad!. Pasaron los minutos, preguntas y respuestas iban, preguntas y respuestas venían, hasta que por fin, ¡la revisión había terminado!, ahora, el gran momento, me dirigí a la puerta para informarle a mi familia que ya podían pasar y ahí iban todos, cada uno expresando sus emociones de forma tan especial y única, con...