Ir al contenido principal

Busco al amor de mi vida, mi amor ideal, ¿lo han visto por ahí?



A lo largo de mi vida me he percatado de la gran necesidad que tenemos los seres humanos por encontrar al amor de nuestras vidas, a la pareja ideal, a la persona que nos acompañará a lo largo del camino. Lo he visto en personas de distintas edades, de distintas nacionalidades, de distintas ideologías, de distintas preferencias sexuales, profesionistas o no… al parecer casi todos deseamos con gran fuerza encontrarlo; en donde sea, a la hora que sea, y en ocasiones, a costa de lo que sea… por miedos, por sentirnos parte de alguien o de algo, por cumplir con estándares sociales, para ser felices, por tener con quien compartir nuestra vida, por formar una familia, por conveniencia, en fin… distintas son las razones de cada uno, nos valemos de todos los medios existentes que se encuentren a nuestro alcance, y que claro, no logren dañar nuestro ego delatándonos para llegar a tener la obligación de aceptar de viva vos que deseamos con todas nuestras fuerzas encontrarlo, aún quizás en contra de nosotros mismos.

Cuántas veces las películas, los cuentos, las formas de educación, las costumbres, las formas de vida… nos gritan fuerte y conciso al oído el contenido de sus ideas, construyendo un puente en donde a veces sin querer queriendo nos empujan a cruzar hacia el otro lado en donde lo único que vamos a encontrar son pensamientos manipulados que sin tapujo alguno nos harán palpar la necesidad de encontrar y la necesidad de idealizar, en ocasiones los amores exigidos e idealizados son fugaces, efímeros, algunas veces no logran trascender, y digo algunas veces porque seguramente en más de una ocasión habrá pasado lo contrario, pero con base en varios factores puedo atreverme a decir que los amores sostenidos sobre la no idealización, el bienestar emocional propio y la capacidad del no auto-engaño respecto a lo que la otra persona será capaz de darnos y de lo que no será capaz de darnos son los amores que llegan a trascender con el paso del tiempo y de las adversidades.

Cinco han sido los ingredientes importantes que hasta hoy han fincado las ideas que tengo respecto al tema, y que quede claro que en lo futuro puedo llegar a cambiar de opinión. Dos ingredientes han sido charlas que he tenido con dos personas, mismas que sus nombres mantendré en el anonimato, el siguiente ingrediente ha sido una que otra lectura que se me ha cruzado por ahí, un ingrediente más ha sido derivado de mis propias experiencias y el último ingrediente ha sido las experiencias ajenas, y sumando todo esto he llegado a darme cuenta, con la posibilidad de equivocarme, que a veces nos dedicamos a buscar algo que tal vez debería de ser espontáneo, día a día gastamos mucha energía en la búsqueda y no permitimos que la vida y las coincidencias hagan su trabajo, nos adelantamos y no nos dejamos sorprender por las mieles que nos trae la cotidianidad como por ejemplo: la persona que podemos llegar a conocer simplemente al cruzar la calle, el accidente que intempestivamente nos hará topar con cierta persona en el supermercado, a la chica o el chico que sin darnos cuenta nos mira más de lo normal en ese taller de pintura, o el compañero de trabajo que sin darte cuenta y sin querer te flechó con sus gestos de amistad.

Ahora bien, ¿estamos emocionalmente listos para recibir al otro?, qué pregunta ¿no?, las relaciones de pareja y en sí las relaciones personales son complejas sencillamente por el hecho de que somos seres que pensamos de distinta manera, somos seres complejos, aún y cuando somos pensantes y racionales el ego hace de las suyas muy a menudo causando aún más la complejidad entre la pareja por lo que pienso: ¿no sería más sano que antes de buscar para encontrar a otro nos busquemos y nos encontremos a nosotros mismos?. 

Cuando se construye un edificio es vital que los cimientos sean fuertes y sólidos para resistir el peso que cargará soportando a otros... nosotros somos un edificio en donde algunas veces no invertimos lo suficiente para crear el mejor de los cimientos, por lo tanto la debilidad prevalecerá con el paso del tiempo, llegamos a tener cuentas sin liquidar con el pasado, cuentas de todo tipo, cuentas con muchas personas, cuentas con muchos miedos, y aun así esperamos poder cargar con éxito el peso de alguien más, es irónico ¿no?.

Con estos párrafos no quiero decir que tengo la verdad absoluta, tampoco quiero herir susceptibilidades, ni tampoco poner etiquetas al tema sobre si es "bueno" o "malo" lo que expreso, creo que los seres humanos tenemos el derecho de experimentar, de explorar, de equivocarnos, cada uno conocemos nuestros límites y sobre todo, nuestras capacidades de decidir y modificar, solo no olvidemos una cosa, y esta es una frase que algún día alguien me la dijo y que creo tiene mucha razón, "la única constante en nuestra vida somos nosotros mismos", por lo tanto no nos olvidemos, florezcamos internamente y hagamos florecer nuestras circunstancias con paciencia, sin etiquetas, disfrutando lo que ya es palpable en nuestras vidas y no a un intangible porque cuando Dios tiene predeterminado tu camino, solo es cuestión de creer y tener fe.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tiempo

A través de mi vida, he sido capaz de mirar con otros ojos lo que antes miraba casi de forma fugaz, sin darle la importancia que se merece, sin darme cuenta verdaderamente, el precio incalculable de algo intangible, pero en sumo grado valioso, algo que en un abrir y cerrar de ojos, se escapa de a momentos, para nunca más volver: el tiempo. Los segundos, tal vez, para muchos, son nada, son un puñado de diminutos instantes que, no tienen ningún significado, ningún propósito, y bueno… ¿qué más da? arrojarlos por el borde de lo perdido e insignificante, cuando en nuestro diminuto existir tenemos falsamente la certeza de que, en lo futuro, contaremos con muchos más; quizás tengas esa maravillosa buena fortuna, quizás no. El tiempo desenvuelto en momentos… segundos en los cuales podemos sentir como nuestra, la risa inundada de felicidad de nuestros hijos, las largas platicas con amigos que nos reintegran al camino, el maravilloso tiempo bebiendo una taza de café con nuestros...

Sigue caminando

Siempre creí en mis sueños, en cómo es que las cosas “debían” ser, cómo es que después de la “a” sigue la “b”, que “después de la tempestad viene la calma”, y que 1 y 1 son 2. Un día… aparece aquella singular fachada contorneada con pinceles en diversos tonos, con sombras peculiares y destellos que me indican lo contrario. Ella, petulante, asume que las cosas nunca son como deben ser, que después de la “a” sigue la “e”; que después de la tempestad no siempre viene la calma, y que 1 y 1, también pueden ser 11. No me molesto por lo anterior, vendo mis ojos y sigo el camino que me indica mi núcleo sabiendo que nada más importa, que las particularidades deben ser ignoradas porque mi sentir es mucho más fuerte. Pasa el tiempo y la neutralidad aún no se manifiesta, la montaña rusa no cede, pues se aferra a estar en constante movimiento y mi estómago está a punto de colapsar; quizás no fui lo suficientemente precavida para evitar el mareo que causa tal ajetreo. ...

TRES COSAS

 Abril 16, 2024. Hay tres cosas que deseo… Pienso en ti. Estoy en pausa frente a la luz roja, y mis ojos muy fijos hacia la nada conectan súbitamente con mis recuerdos, dos segundos pasan para darme cuenta que hay tres cosas que ya no puedo hacer, mi corazón se acelera y de pronto, le toca el turno a la luz verde, giro mi cabeza hacia la recta que me dirige a cualquier lugar, mientras que mi mente se quedó pausada en mis pensamientos de la luz roja.  Poco a poco, cada una de esas tres cosas, se fueron individualizando, tomaron forma, lentamente mi mente las fue acomodando en el capítulo del “no más”, volteé la mirada hacia mi lado derecho en donde estaba mi compañera de viaje y muy sutilmente y con voz tenue le dije: “tengo ganas de platicar con el abuelo y es algo que ya no podré hacer más”, ella, con toda la empatía que su pequeño ser me puede dar, me dijo: “no llores”, y sus ojos conectaron con los míos. Regresé a mi centro, sin ignorar esas tres cosas. En ocasiones, vivo m...