Esta vez he querido escribir sobre algo quizás de la vida cotidiana pero, no por eso con menos importancia. No hace mucho que mi hija entró a una nueva guardería, y como toda buena madre, muy nerviosa por el primer día; sentía la angustia de que mi niña no se adaptase a esta nueva etapa. Si se preguntan que ha pasado con ella, todo bien, ahí va habituándose poquito a poquito. Pero bueno, no es ese el tema central sino únicamente la introducción... Desde hace días ha llamado mucho mi atención el observar las reacciones de cada mamá o papá al recoger a sus hijos después de la jornada, y es que todos logran transmitir sus emociones a los demás que esperamos por los nuestros, cada rostro refleja el amor y la felicidad provocada por ver, casi al final del día, y después de muchas horas de ausencia, la carita feliz y emocionada de cada uno de los bebés o los niños (as) al ver a sus padres, poder mirar eso para mí es un regalo, ya que como en líneas anteriores lo dije,...
Porque para expresarnos no solo existe la palabra, en ocasiones las letras nos abren un camino de expresión único que nos lleva a descubrir cosas inimaginables de nuestro interior. Vive, siente, escribe ...