Julia Lemo, estudiante de medicina de 23 años, estudiaba para un examen que tendría al día siguiente en donde los conocimientos estarían enfocados en el corazón. De repente, en su lectura de hacía 4 horas, en donde el cansancio estaba por vencerla y echarla al piso a dormir cual desmayo; leyó: Ritmo cardíaco: sucesión regular de sístoles y diástoles de la musculatura del corazón. Soltó una risotada repentina, y un pensamiento aterrizó en su mente. ¿De qué tipo?, solo ella y Dios lo sabían. Muy temprano al día siguiente arribó al salón de clases en donde la esperaba Ernesto, su pareja. Ernesto era un chico serio y poco convencional, inteligente, bien parecido, con cierta extrañeza en su actuar. Una vez terminada la jornada escolar, Julia y Ernesto caminaron hasta la cafetería de siempre para tomar su refrigerio, y una vez sentados en la mesa donde regularmente se sentaban, Julia le preguntó: - Ernesto, ¿me quieres?, Ernesto casi mirándola a los ojos le respond...
Porque para expresarnos no solo existe la palabra, en ocasiones las letras nos abren un camino de expresión único que nos lleva a descubrir cosas inimaginables de nuestro interior. Vive, siente, escribe ...