Y ahí íbamos toda la familia con la ilusión y la emoción de por fin descubrir si mi bebé será un niño o una niña. Yo, nerviosa como una niña de primaria a la que le iban a dar sus calificaciones, los demás, en la sala de espera del consultorio esperando a que el médico saliera y dijera la tan esperada frase: "pueden pasar", y de repente, lo hace. En ese momento me sentí más nerviosa y más emocionada que hacía 5 minutos: mi cuerpo se estremecía. Pasé primero yo sola para la usual consulta de chequeo, aunque esta vez yo sabía que iba por algo más que eso, sabía que ese día finalmente a mi bebé comenzaríamos a llamarle por su nombre. ¡Qué gran felicidad!. Pasaron los minutos, preguntas y respuestas iban, preguntas y respuestas venían, hasta que por fin, ¡la revisión había terminado!, ahora, el gran momento, me dirigí a la puerta para informarle a mi familia que ya podían pasar y ahí iban todos, cada uno expresando sus emociones de forma tan especial y única, con...
Porque para expresarnos no solo existe la palabra, en ocasiones las letras nos abren un camino de expresión único que nos lleva a descubrir cosas inimaginables de nuestro interior. Vive, siente, escribe ...